Mediar y llevar la información a cada uno de los miembros de una comunidad de vecinos son la punta de lanza de un administrador de fincas. Desarrollar una buena dinámica donde la comunicación no falle, se vuelve con el tiempo en estos entornos, un trabajo complejo y de mucha reinvención, porque cada día pueden surgir nuevos problemas, y nuevos miembros a los que es labor de quien administre la comunidad integrarlo y darle a conocer las normas de convivencia.

Sin embargo, en un entorno plagado de muchas formas de pensar y de muchas dinámicas familiares y personales, todas diferentes, el administrador de fincas si baja la guardia en el ritmo de mediación puede cometer fallos que siempre radican en la comunicación, porque informar a tiempo siempre será una ventaja ante cualquier hecho. Y para ello debe encontrar vías y métodos para poder llegar a todos y evitar un problema que tambalee la tranquilidad de la comunidad de vecinos.

Entre los casos más comunes en los que el administrador de fincas falla en la comunicación, es cuando se trata primero de establecer las normas de convivencia. Cuando se cree que hay reglas básicas para todas las comunidades y estas creen servir para todos y todas; a la larga llegan a haber conflictos irremediables que ponen en entredicho la figura de este. Cuando las normas van por escrito y consultadas a todos los miembros de una comunidad de vecinos no hay fuga posible o interpretaciones libres de las reglas del juego.

Escenarios comunes en los que la comunicación falla

En los casos de realizar reformas en las comunidades de vecinos, los administradores de fincas deben ser completamente transparentes al dar a conocer y comunicar los detalles de esta. Las empresas involucradas, los presupuestos claros y transparentes. Notificando las fases de desarrollo de esta reforma, lo que puede afectar en las dinámicas cotidianas de cada miembro y siempre escuchar a cada uno de los integrantes para que toda actividad tenga feliz término.

Otro aspecto que entra en el grupo de los problemas de orden administrativos y que conlleva a serios problemas de comunicación es la morosidad y el establecer los montos a cada miembro sin conocer la posición de esta persona. Y aunque no se conozca, los administradores de fincas deben ofrecer alternativas de pago o establecer una buena dinámica de negociación para que nadie se vea afectado y sea igual para todos. Por lo general muchos de los problemas de comunicación de los administradores de fincas radican en un aspecto administrativo que llega a ser más complejo que hacer cumplir la norma.